Unas horas mas tarde, tras varios litros de cerveza mientras bailábamos con la música de un grupo extraño que tocaba en la plaza sentí unas manos en mi cintura. Cuando intenté separarme y/o girarme, esas manos hicieron fuerza para impedirmelo. Y ese alguien me susurró al oído algo que no entendí, aunque reconocí la voz de Platónico. Me decía que me había largado sin darle mi teléfono.
Va a empezar a trabajar en ciudad 0 en unos meses y quiere verme. Dice que le hace mucha ilusión volver al lugar donde se crió. (Pobrecito mío, vaya muermo de ciudad a la que vuelve). En fin, que lo que estoy esperando yo, es alguien que me rescate de esto, pero ya puestos, intercambiamos teléfonos, direcciones de correo y demás.
Unas horas mas tarde nos despedimos con la intención de llamarnos en septiembre.
Llevatelo
Hace 16 años